CENTRO LÁZARO CÁRDENAS Y AMALIA SOLÓRZANO, A. C.



Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2017.
Palacio de Minería.
Ciudad de México, 12 de octubre del 2017.

Cuauhtémoc Cárdenas.

Una distinción y una satisfacción saludar a todos, en esta tarde en la que se entrega el
Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2017 al antropólogo Abel Barrera y al Centro de
Derechos Humanos de la Montana Tlachinollan. Esta fue la decisión del Consejo del
Premio, y nos congratulamos por ello.

El Centro Tlachinollan nace en 1993, bajo la dirección de Abel Barrera. De entonces
para acá; en estos 24 años transcurridos; encabezado por su director; el equipo del
Centro ha librado una desigual lucha por la defensa de los derechos de la gente, de la
Montaña de Guerrero en primer lugar, pero también de los derechos de todos los
mexicanos, enfrentando la bandera de la ley, con valor; firmeza y dignidad, a
autoridades corruptas, insensibles socialmente y al dolor humano, violadoras de la
justicia y de los derechos de todos a vivir, a ser y a progresar.

Por esta lucha infatigable, Abel Barrera ha recibido reconocimientos como la presea al
mérito civil Nicolás Bravo del gobierno de Guerrero, en 2001; el Premio por
Instituciones Creativas y Efectivas de la Fundación MacArthur; en 2007; la Distinción
de Derechos Humanos de la Washington Office on Latin America (WOLA), en 2009; el
Premio Robert F. Kennedy de Amnistía Internacional, en 2010; en 2011, la rama
alemana de Amnistía Internacional le otorgaron su Sexto Premio Anual de Derechos
Humanos por sus luchas “en gran riesgo personal por los derechos de la población
indígena en el estado de Guerrero"; y en 2016 recibió el Reconocimiento por la
Igualdad yo la No Discriminación 2015 del Consejo Nacional para Prevenir la
Discriminación (CONAPRED).

Tlachinollan ha sido denunciante y defensor de innumerables casos de violaciones,
asesinatos; desapariciones, en diversas ocasiones el único, y desde el 26 de septiembre
de 2014, ninguna institución como este Centro, ha luchado porque se haga justicia y se
esclarezca la desaparición forzada de 43 jóvenes estudiantes de la Escuela Normal
"Raúl Isidro Burgos", de Ayotzinapa.

En este caso particular, sabemos que existen responsables de la desaparición de los 43,
que incluso hay ya inculpados por ello; que se encuentran detenidos; son éstos; en todo
caso, autores de delitos ejecutados por ordenes de otros. Se tiene conciencia, por lo
tanto, que existen otros responsables, autores materiales o intelectuales a quienes de
diferentes maneras, autoridades del Estado han venido protegiendo con impunidad,
evitando así que enfrenten la justicia.

En ningún caso puede o debe culparse a instituciones por los delitos cometidos. El o los
responsables de cualquier hecho que se trate, son siempre individuos con nombres y
apellidos, en todo caso, funcionarios de instituciones que faltan a su deber; a éstos es a
quienes indebidamente, en casos como el de los normalistas de Ayotzinapa, se brinda
impunidad.

Al proceder así, se auto-inculpan los integrantes de las distintas cadenas de mando:
Autoridades municipales, estatales y federales; Policías Judiciales y Procuradurías
estatales y de la Republica; Secretaria de la Defensa Nacional; hasta llegar al titular del
Poder Ejecutivo de la Federación.

Se tiene la certeza de que alguna o algunas personas que están o pasaron por esas
instituciones tienen conocimiento amplio y claro de qué y cómo sucedieron los
acontecimientos de Ayotzinapa. Quienes mayor interés debieran tener en no mantenerse
como delincuentes, en el mejor de los casos por encubrimiento, y en no cargar con la
responsabilidad histórica de complicidades y de brindar protección a los responsables de
la desaparición de los 43 normalistas, debieran ser las más altas autoridades de las
diferentes instituciones involucradas directa e indirectamente en este caso. De no
hacerlo así, seguirán compartiendo la culpabilidad de las hasta ahora 43 desapariciones
forzadas, y tarde o temprano conocerá lo sucedido la opinión pública del país y del
mundo.

Por otra parte, reclamo nacional es poner fin a toda clase de impunidades: por hechos de
corrupción, por violaciones o a derechos de la gente, por asesinatos y desapariciones
forzadas, por encarcelamientos políticos, como son, entre otros, los casos de
Ayotzinapa, los asesinatos de Tlatlaya, las fosas de Tetelcingo, los injustos
encarcelamientos de José Manuel Mireles y Nestora Salgado, etc.

En medio de serios reclamos a autoridades con muy diferentes cargos y de distintas
partes del país por violaciones a derechos de la gente y a la ley, que se mantienen vivos
en la memoria colectiva, el Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano se honra en
entregar hoy el Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2017 al distinguido luchador
Abel Barrera y al Centro Tlachinollan de la Montaña de Guerrero.